Empiezo a estar muy cansado del postureo que se ha montado alrededor del llamado “trabajo del futuro”.
Todo parece girar alrededor de la inteligencia artificial, la programación, los datos, la automatización, la robótica y las profesiones tecnológicas.
Si escuchamos determinados discursos, parece que cualquier joven que no aspire a trabajar en alguno de esos ámbitos, está desperdiciando su futuro.
Estamos creando una especie de jerarquía profesional en la que unas profesiones parecen inteligentes, modernas y deseables, mientras otras quedan relegadas a una categoría inferior.
Como si ser programador tuviera más dignidad que ser mecánico, o que si trabajar con datos tuviera más valor que ser electricista, cocinero, soldador o fontanero.
En estos momentos faltan profesionales en numerosos oficios.
Hay muchas empresas que no encuentran determinados perfiles técnicos y algunos jóvenes prefieran seguir buscando “algo mejor” antes que formarse en una profesión porque la consideran poco prestigiosa.
Cada vez que se habla del futuro como si solo existiera si está relacionado con la tecnología, o cada vez que presentamos determinados estudios como carreras de éxito y tratamos otras formaciones como alternativas para quien “no vale para estudiar”, estamos invisibilizando el resto de profesiones.
Las sociedades funcionan bien cuando alguien repara una instalación eléctrica, mantiene una carretera, conduce una guagua, cuida a una persona dependiente, arregla una máquina, cocina, limpia, recoge nuestros residuos o construye una vivienda.
Y aquí las empresas y las administraciones tienen una responsabilidad enorme.
No pueden lamentarse de que faltan profesionales en determinados oficios mientras siguen comunicando, premiando y visibilizando casi exclusivamente las profesiones vinculadas a la tecnología y a la innovación.
Si necesitamos conductores, cuidadores, personal de mantenimiento y profesionales de tantos otros sectores, habrá que empezar a hablar de esas profesiones con el mismo respeto, orgullo y proyección con los que hablamos de inteligencia artificial.
Y ¿cómo estamos orientando a nuestros jóvenes? Solo les estamos señalando las profesiones supuestamente más prestigiosas, sin ayudarles a descubrir dónde pueden desarrollar su talento, encontrar oportunidades y convertirse en excelentes profesionales.
Empresas, centros educativos y administraciones tienen que apoyar un discurso que visibilice la importancia y la igualdad de todos los trabajos.
Mientras no se haga, seguiremos empujando a muchos jóvenes a descartar trabajos necesarios solo porque alguien les ha hecho creer que son de segunda.
Y si alguien considera que este planteamiento es poco ambicioso, creo que lo que necesita es una revisión profunda de su escala de valores.
Carlos Jiménez Cabrera.