La visita del Papa León XIV a Gran Canaria concluyó este jueves con el reconocimiento de la Diócesis de Canarias a una jornada que el obispo José Mazuelos calificó como histórica para la Iglesia del Archipiélago. Tras la eucaristía celebrada en el Estadio de Gran Canaria, el prelado destacó el mensaje de humildad, cercanía y esperanza transmitido por el Pontífice durante su estancia en las Islas.
En este sentido, Mazuelos expresó su agradecimiento por una presencia que, a su juicio, ha reforzado los vínculos de la comunidad católica canaria con la Iglesia universal y ha servido para renovar el compromiso de los fieles con los valores del Evangelio. Asimismo, puso en valor el carácter espiritual de una celebración que definió como un signo de comunión para todo el pueblo canario.
La eucaristía se desarrolló en un altar presidido por las imágenes del Santo Cristo de Telde y de la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, trasladadas de forma excepcional al recinto deportivo para la ocasión. Según destacó el obispo, la celebración permitió compartir la fe y reforzar la devoción de los asistentes en torno al Sagrado Corazón de Jesús.
Además, Mazuelos aseguró que este acontecimiento quedará grabado en la memoria colectiva de los creyentes canarios, tanto por la celebración litúrgica como por el ejemplo de cercanía ofrecido por León XIV. También agradeció las palabras de aliento dirigidas por el Papa a las familias, los jóvenes, las personas mayores, quienes atraviesan dificultades y quienes trabajan cada día por una sociedad más justa.
Previamente, el Pontífice había llegado al Estadio de Gran Canaria a bordo del papamóvil, donde fue recibido por unas 41.000 personas repartidas entre el recinto, sus inmediaciones y el Gran Canaria Arena. Durante el recorrido de acceso, León XIV bendijo a una quincena de niños antes del inicio de la ceremonia, que comenzó con alrededor de diez minutos de retraso sobre el horario previsto.
Por otro lado, la celebración contó con una amplia representación de distintos colectivos de la sociedad canaria. Entre los participantes en el ofertorio figuraron dos religiosas agustinas de la Congregación de las Agustinas Hermanas del Amparo y Badoo, un inmigrante llegado a Arguineguín en noviembre de 2020, en una muestra del carácter integrador que marcó la jornada.