El secuestro y asesinato del empresario tabaquero Eufemiano Fuentes Díaz cumple este 2 de junio medio siglo convertido en uno de los sucesos más relevantes de la historia reciente de Canarias. El caso, ocurrido en plena Transición española, sigue rodeado de interrogantes y permanece grabado en la memoria colectiva del archipiélago por la dimensión social, política y mediática que alcanzó.
La madrugada del 2 de junio de 1976, un hombre encapuchado irrumpió en la residencia de Fuentes Díaz en Las Meleguinas, en Santa Brígida, y lo obligó a abandonar su vivienda a punta de pistola. El autor material fue identificado posteriormente como Ángel Cabrera Batista, conocido como «El Rubio», quien condujo a su víctima hasta el norte de Gran Canaria.
Durante meses, la desaparición mantuvo en vilo a la sociedad canaria. La incertidumbre terminó el 5 de octubre de ese mismo año, cuando fueron hallados unos restos humanos en el pozo de La Dehesa, en Cardones, que los forenses atribuyeron al empresario.
Un crimen rodeado de incógnitas
A pesar de la condena judicial, muchos aspectos de lo ocurrido nunca llegaron a esclarecerse. «El Rubio» guardó silencio sobre los hechos hasta su fallecimiento en 2005 y nunca reveló qué sucedió durante los meses transcurridos entre el secuestro y la aparición del cadáver.
El juicio no se celebró hasta finales de 1990 debido a la prolongada huida del acusado por distintos países europeos y africanos. Inicialmente fue condenado por homicidio, aunque posteriormente el Tribunal Supremo elevó la pena a 34 años y un día de prisión al considerar también acreditado el delito de detención ilegal. La sentencia incorporó además la responsabilidad por la muerte de un subinspector de la Policía Nacional durante una operación destinada a capturarlo.
Una figura influyente
Eufemiano Fuentes Díaz era uno de los empresarios más poderosos de la Canarias de su tiempo. Propietario de la fábrica tabaquera La Favorita, controlaba la producción de marcas muy conocidas en el archipiélago, lo que le permitió acumular una notable influencia económica y social.
Su trayectoria también estuvo vinculada al deporte. Fue uno de los impulsores de la fundación de la Unión Deportiva Las Palmas y presidió la entidad entre 1950 y 1955. Además, promovió la construcción del antiguo Estadio Insular, una infraestructura que contribuyó al crecimiento del fútbol grancanario durante varias décadas.
Huella en la Transición
La desaparición de Fuentes Díaz se produjo en un momento de profundos cambios políticos en España tras la muerte de Francisco Franco. El impacto del caso trascendió el ámbito de los sucesos y se convirtió en un símbolo de una etapa marcada por la incertidumbre y la transformación institucional. Medio siglo después, continúa siendo uno de los episodios criminales más recordados de la historia de Canarias.