Caminando Fronteras pide al papa León XIV combatir la deshumanización migratoria

Helena Maleno trasladará al pontífice en Canarias la necesidad de priorizar la vida y frenar los discursos de odio vinculados a la migración.

Sociedad

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La ONG Caminando Fronteras aprovechará la visita del papa León XIV a Canarias para trasladarle una petición clara: que haga frente a la «deshumanización» y la «invisibilización» que, a juicio de la organización, sufren las personas migrantes y que contribuyen a que las muertes en las rutas hacia Europa queden impunes.

 

La fundadora y portavoz de la entidad, Helena Maleno, explicó en una entrevista que solicitará al pontífice que mantenga el compromiso mostrado por el papa Francisco hacia la realidad migratoria del archipiélago y que utilice su liderazgo moral para defender la dignidad de quienes arriesgan su vida en el mar.

 

«Lo que tiene que hacer un líder religioso como el papa es intentar luchar contra la deshumanización, que no se mate en nombre de Dios, que es lo que está pasando. Que esos discursos de odio no se hagan en nombre de ningún dios», afirmó Maleno.

 

La memoria de las fronteras

 

La activista considera que las cifras de fallecidos en las rutas migratorias acabarán formando parte de la memoria colectiva y democrática de Europa. A su entender, el elevado número de desapariciones no podrá permanecer oculto con el paso del tiempo.

«Estamos hablando de macrodesapariciones como podíamos hablar en la dictadura Argentina o en la posguerra o en la Guerra Civil española», sostuvo la portavoz de Caminando Fronteras, quien defendió que las familias de las víctimas continúan reclamando verdad y responsabilidades.

 

Maleno cree que dentro de unos años estas tragedias serán revisadas desde una perspectiva histórica y social, del mismo modo que hoy se investigan otras vulneraciones de derechos ocurridas en el pasado.

 

«No hay invisibilización que pueda tapar tantas muertes», señaló al referirse al impacto humano que está dejando la crisis migratoria en las fronteras europeas.

 

Una ruta menos transitada y más letal

 

El último informe elaborado por Caminando Fronteras refleja una paradoja en la Ruta Canaria. Aunque el número de víctimas mortales ha descendido respecto al mismo periodo del año anterior, el riesgo para quienes emprenden la travesía continúa siendo extremo.

 

Según los datos aportados por la organización, entre enero y mayo de este año han fallecido 635 personas intentando alcanzar Canarias, lo que supone un descenso del 57 % respecto a 2025. Sin embargo, la letalidad ha aumentado hasta el punto de que actualmente muere una persona por cada cinco que consiguen llegar a tierra.

 

En conjunto, el informe «Monitoreo Derecho a la Vida» cifra en 1.317 las personas fallecidas en las distintas vías de acceso a España durante los cinco primeros meses del año. De ellas, 635 perdieron la vida en la Ruta Canaria, 507 en la Ruta Argelina hacia Baleares, 99 en el Estrecho de Gibraltar, 28 en el mar de Alborán y 48 en los cruces de la valla de Ceuta.

 

Protección de la vida

 

Para Caminando Fronteras, muchas de estas muertes podrían evitarse mediante una respuesta institucional centrada en la protección de las personas y una mejor coordinación entre los países implicados en las labores de rescate.

 

«Todo esto sigue pasando en la Ruta Atlántica y todo esto es evitable. Estamos hablando de muertes que se pueden evitar, no estamos hablando de un elemento al azar», manifestó Maleno.

 

La portavoz denunció situaciones en las que distintas autoridades disponían de información precisa sobre embarcaciones en peligro sin que la actuación coordinada llegara a tiempo, circunstancia que, según indicó, ha terminado con personas fallecidas en alta mar.

 

La activista también puso el foco en las consecuencias que afrontan los familiares de quienes desaparecen durante la travesía. En muchos casos, explicó, la ausencia de cuerpos impide incluso tramitar procedimientos administrativos o acreditar legalmente el fallecimiento de sus seres queridos.

 

«Su mujer no es viuda, sus hijos no son huérfanos. No solo es el dolor de esa macrodesaparición, sino el impacto, incluso legal, que están teniendo sobre la vida de las familias», reflexionó Maleno al explicar el mensaje que intentará trasladar al papa León XIV durante su estancia en Canarias.