Cáritas Diocesana de Canarias atendió durante 2025 a un total de 21.372 personas y acompañó a 7.633 hogares en la provincia de Las Palmas, una cifra que supone un incremento del 2% respecto al año anterior. La entidad presentó su Memoria Institucional alertando de que los buenos datos macroeconómicos no se traducen en una mejora de las condiciones de vida de quienes sufren exclusión social, una realidad que continúa marcada por la emergencia habitacional, la precariedad laboral y las dificultades de integración de la población migrante.
La presentación tuvo lugar en el comedor social de Escaleritas, donde responsables de la organización expusieron un balance que refleja el creciente número de personas que quedan fuera de los mecanismos de protección social. Casi la mitad de los hogares atendidos, un 46%, acudieron por primera vez a Cáritas durante el pasado año, en muchos casos en situaciones de exclusión severa.
El director de Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero, destacó que detrás de las cifras existe una realidad que no siempre aparece reflejada en los indicadores económicos. «Los datos nos dicen que la economía mejora y que el empleo crece, pero la realidad que atendemos cada día en nuestras acogidas parroquiales, servicios y dispositivos es muy distinta», afirmó durante la presentación de la memoria.
La exclusión se agrava
La organización advierte de un estancamiento de las situaciones de vulnerabilidad y de la llegada de nuevos perfiles afectados por problemas de acceso a la vivienda, inestabilidad laboral y dificultades derivadas de los procesos migratorios. Según explicó la secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias, Caya Suárez, «la aparición de nuevas familias en nuestros dispositivos está íntimamente relacionada con las dificultades de acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la gestión de la migración».
La memoria también pone el foco en la realidad migratoria. El 54% de las personas atendidas por la entidad son migrantes y más de la mitad se encuentran en situación administrativa irregular. Esta circunstancia limita su acceso al empleo, la vivienda y numerosos recursos públicos, incrementando el riesgo de exclusión social.
El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, llamó a reforzar la solidaridad y la cooperación para afrontar este fenómeno. «Tenemos que alzar la mirada y trabajar juntos en comunidad para promover una mayor justicia e igualdad para que no exista la necesidad de emigrar», señaló.
La vivienda, principal emergencia
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el relacionado con el acceso a una vivienda digna. Cáritas denuncia la proliferación de situaciones de infravivienda, hacinamiento y alquileres irregulares que afectan a miles de familias.
La organización tuvo que intervenir para evitar que 306 familias con menores perdieran su hogar, un 26% más que el año anterior. Además, atendió a 1.604 personas en situación de sinhogarismo.
Caya Suárez advirtió de que «se están normalizando prácticas abusivas en torno a la vivienda que derivan en exclusión residencial». La responsable recordó que un 35% de las familias acompañadas vive en condiciones precarias y un 21% comparte vivienda por necesidad económica.
Trabajar ya no garantiza salir de la pobreza
La memoria revela también que el empleo ha dejado de ser una garantía para escapar de la exclusión. El 21% de las personas atendidas tiene trabajo, aunque en muchos casos bajo condiciones insuficientes para cubrir necesidades básicas. Incluso un 8% desarrolla su actividad sin estar dado de alta en la Seguridad Social.
A pesar de este contexto, Cáritas reforzó sus programas de orientación e inserción laboral, logrando un nivel de inserción del 56% gracias a la colaboración con 274 empresas y la gestión de 233 ofertas de empleo.
La entidad también alertó de la reducción de las donaciones en especie, que cayeron un 60% durante 2025, y de las dificultades que genera el retraso en la llegada de subvenciones públicas para sostener proyectos esenciales de atención social.
José Mazuelos cerró la presentación recordando que «la prioridad de Cáritas Diocesana de Canarias y su voluntariado son las personas excluidas, con independencia de su origen o condición».