Leticia Calderín, dietista: «No hay que alargar la vida, sino ensancharla»

La especialista defiende una alimentación basada en la educación, la flexibilidad y el bienestar cotidiano.

Sociedad

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Nueve años detrás del mostrador de una farmacia comunitaria le permitieron observar la escasa educación alimentaria existente entre muchos pacientes que acudían a recoger tratamientos para enfermedades crónicas. Hoy, especializada en enfermedades inflamatorias intestinales y salud hormonal femenina, Leticia Calderín defiende una nutrición que no castiga, no prohíbe y no compara. Una consulta donde la palabra «dieta» no existe y la adherencia lo es todo.

 

Leticia Calderín llega a la entrevista con una trayectoria marcada por dos ámbitos complementarios. Técnica superior en dietética y nutricionista clínica, ejerció durante casi una década en farmacia comunitaria mientras ya gestionaba su propia consulta. Esa doble experiencia contribuyó a definir su filosofía profesional. Hoy se especializa en dos áreas que, a primera vista, parecen distantes pero que ella explica como las dos caras de un mismo eje biológico: las enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, y la salud hormonal femenina en la perimenopausia. Su perfil en redes, Nutre con Leti, le ha dado visibilidad, pero es en la consulta donde desarrolla gran parte de su labor asistencial. Durante esta edición de La Ruta de la Seda, dirigida por José Luis Trenzado y con la participación del divulgador Ciro Negrín, este último llegó a definirla como una «Navy SEAL de la dietética».

Leticia Calderín, durante su intervención en el programa La Ruta de la Seda, en el estudio 1 de Radio Las Palmas, donde abordó la importancia de la educación nutricional, la adherencia y la adaptación de los hábitos a cada etapa vital.


 

DE LA FARMACIA A LA CONSULTA: CUANDO EL MOSTRADOR TE ENSEÑA MÁS QUE CUALQUIER AULA

 

Trabajaste casi diez años en farmacia comunitaria ya siendo dietista. ¿Qué viste allí que no te enseñaron en ningún libro?

Que el 90% de la población tomaba antidiabéticos, antihipertensivos y un largo etcétera de medicamentos para condiciones que, en muchos casos, podrían haberse prevenido o al menos mitigado con una buena alimentación. Estar detrás de ese mostrador día a día te hace ver que la primera línea de prevención no se está usando. La gente llega directamente al medicamento sin haber pasado por la educación nutricional. Eso me marcó profundamente y fue lo que me hizo decidir que mi función principal sería enseñar, no hacer dietas.

 

¿El medicamento sin alimentación no funciona igual?

Exacto. La alimentación tiene que ser lo primero. Hay que cuidar lo que comes, tener un buen estilo de vida. Y una vez llega la enfermedad, los medicamentos están ahí para paliarla. Pero si no hay una buena base nutricional, el medicamento no hace lo que tiene que hacer. Eso es algo que yo pude observar de primera mano. Y la ventaja de haber estado tantos años en la farmacia es que conozco cómo altera la medicación el metabolismo y sus efectos secundarios. Eso no lo tiene cualquier dietista que haya ido directamente a la consulta.


 

LA PALABRA DIETA NO EXISTE EN MI CONSULTA

 

Tu filosofía profesional huye expresamente de la palabra «dieta». ¿Por qué?

Porque una dieta no funciona. Lo que funciona es la educación. Que la persona entienda cómo funcionan los nutrientes, qué impacto tienen en su cuerpo, por qué las grasas de calidad no engordan sino que son necesarias y por qué las proteínas regulan el sistema nervioso. Cuando das ese conocimiento, el paciente ya no sigue una pauta porque yo se la impongo, sino porque la entiende. Y ahí es donde aparece la adherencia, que para mí lo es todo.

 

Entre evidencia científica e individualizar al paciente, ¿con qué te quedas cuando entran en conflicto?

Con la adherencia, siempre. Sé cuál es la evidencia, sé lo que dice la teoría, pero escucho al paciente, miro su contexto y desde ahí establezco un punto de partida. Si no hay adherencia, le puedo dar la mejor pauta del mundo que no sirve para nada.

 

Cuéntanos el caso del bocadillo de media mañana que se ha convertido casi en una enseñanza de cabecera.

Es un caso muy habitual. Un paciente con obesidad me dice que él no puede pasar sin su bocadillo de media mañana. Yo no se lo quito. Lo que hacemos es mejorarlo. Buscamos un pan de calidad, ajustamos la proporción porque normalmente ponemos mucho más hidrato que proteína y añadimos grasa de buena calidad. Al final ese bocadillo se convierte en una versión 2.0 de lo que ya hacía. El resultado es que el 70 u 80% de sus comidas las hace encantado porque no le he roto la rutina, sigue yendo al bar con sus amigos y no se siente a dieta. Así es como se consigue la adherencia.

 

«Si no hay adherencia, le puedo dar la mejor pauta del mundo, que no sirve para nada.»


 

CROHN, COLITIS Y PERIMENOPAUSIA: LA INVISIBILIDAD COMO ENEMIGO COMÚN

 

Te especializas en enfermedades inflamatorias intestinales y en salud hormonal femenina. ¿Qué tienen en común dos áreas tan aparentemente distintas?

La invisibilidad. Tanto la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa como la perimenopausia son condiciones silenciosas, que no se ven, que la sociedad no comprende del todo y que muchas veces las propias pacientes tampoco comprenden. Y hay algo más que las une biológicamente. El eje microbiota, inmunidad y hormonas es interdependiente. Lo que ocurre en el intestino afecta al sistema inmunitario y este afecta a la regulación hormonal. Son dos caras del mismo sistema.

 

¿Qué pasa cuando llega a tu consulta una paciente en perimenopausia que cree que está haciendo todo bien y aun así se inflama, se cansa y no entiende su cuerpo?

Lo primero que le pregunto es cuál es su objetivo. Porque muchas llegan con el objetivo de cuando tenían 17 años. Y hay que bajarlas suavemente a la tierra. No estás en esa situación, tu cuerpo ha cambiado, los estrógenos han cambiado y la alimentación tiene que cambiar con ellos. Lo que siempre hacías ya no funciona igual. Pero antes de aplicar ningún protocolo específico, empiezo por ordenar los hábitos básicos. Cómo te alimentas, si tienes en cuenta las proteínas y los hidratos según tu nivel de energía. Con solo eso ya hay cambios enormes.

 

Tienes formación en nutrición deportiva, en enfermedades inflamatorias y ahora en salud hormonal femenina. ¿Tienes miedo de convertirte en dietista de nicho?

Miedo no. Ganas, muchas. Hace mucho que decidí vivir sin miedo. Además, en mi caso hay algo que va más allá de lo profesional. Yo misma estoy pasando por esa transición hacia la menopausia, y de forma temprana. Eso me permite ponerme en el lugar de cada mujer que viene a la consulta de una forma que quizás un profesional que no lo vive en sus propias carnes no puede. No es que los hombres no sepan de salud hormonal femenina, los hay excelentes, pero la empatía que da la vivencia propia es diferente.

 

«Decidí vivir sin miedo. En el momento en que dejé lo seguro para trabajar en esto, ya no hay vuelta atrás.»

 


 

REDES SOCIALES, CUERPOS PERFECTOS Y EL VERDADERO LUJO DE ESTAR SANA

 

Las redes sociales prometen cuerpos perfectos en 20 días. ¿Qué consecuencias reales ves de eso en tu consulta?

Las veo cada semana. Mujeres sensibles que se me echan a llorar, que me enseñan la foto de cómo eran hace cinco años y me dicen que quieren volver a ser esas. Y mi misión es bajarlas a la tierra con cariño. Ese cuerpo que tenías con 17 años no es el objetivo. El objetivo es este cuerpo de hoy, con esta etapa, con estas circunstancias. Tenemos que renovar la imagen que tenemos de nosotras mismas. Las arrugas, la barriguita un poquito más inflamada, las expresiones de madurez. Todo eso también somos nosotras y hay que aprender a tratarlo con amabilidad.

 

¿Las redes sociales son el mayor reto de tu profesión ahora mismo?

Sí, lo son. Y hay algo que me preocupa especialmente. La falta de sentido común que generan. La información instantánea nos ha quitado la capacidad de ir un poco más allá, de contrastar. Yo recibo mensajes a la una de la mañana preguntándome si tal cosa que vieron en un vídeo de 30 segundos es verdad. Y los profesionales serios tenemos que estar constantemente desmintiendo mensajes sin evidencia. Es una responsabilidad enorme. Las redes bien usadas pueden ayudar muchísimo, pero al contrario también.

 

Más allá del peso o la enfermedad, ¿qué le da realmente una buena alimentación a una persona?

Energía, estado de ánimo, una relación más amable con una misma. Yo no digo que en determinados momentos de la vida no haya que tomar antidepresivos. Claro que los hay y son necesarios. Pero si además tienes una alimentación que te regula el sistema nervioso, que te quita la ansiedad y que te aporta esa grasa antiinflamatoria que nos han dicho toda la vida que engordaba, eso cambia todo. Y luego hay algo fundamental que se nos olvida. Cambiar el estilo de vida. Descansar bien, leer más, estar menos tiempo con el móvil y adquirir hábitos que te enriquezcan. Nunca es tarde para eso.

 

«No hay que alargar la vida, sino ensancharla. Vive lo que tengas que vivir, pero de buena forma.»


Ciro Negrín, Leticia Calderín y José Luis Trenzado posan en el photocall de Radio Las Palmas tras la entrevista en La Ruta de la Seda.

Hay una frase que Leticia Calderín escuchó en un congreso de nutrición y que decidió incorporar a su manera de entender la salud: «No hay que alargar la vida, sino ensancharla». Durante la entrevista defendió que una buena alimentación no debe entenderse solo como una herramienta para prevenir enfermedades, sino también como una forma de mejorar la energía, el estado de ánimo y la calidad de vida.

 

La especialista insistió en la importancia de adaptar los hábitos a cada etapa vital, comprender los cambios que experimenta el cuerpo y abandonar la búsqueda de ideales imposibles. También subrayó el valor del descanso, la actividad física y la reducción del tiempo frente a las pantallas como parte de un estilo de vida más saludable.

 

Calderín reconoció que ella misma atraviesa una perimenopausia temprana, circunstancia que, según explicó, le ayuda a comprender mejor muchas de las inquietudes que trasladan las mujeres que atiende en consulta. Su defensa de la adherencia, la educación nutricional y la adaptación individualizada de los hábitos resume el enfoque que trasladó durante su conversación en La Ruta de la Seda.