El economista Daniel Lacalle, doctor en Economía, gestor de fondos y uno de los analistas económicos españoles con mayor proyección internacional, pasó por los micrófonos de Cosmópolis, el programa que dirigen Héber Martín y Cristina Corsali en Radio Las Palmas, para abordar algunos de los principales desafíos económicos que afectan a España y Canarias. Autor del libro El nuevo orden económico mundial, Lacalle repasó cuestiones como el crecimiento económico, el mercado laboral, la presión fiscal, la vivienda, el papel del turismo en las Islas o el futuro de Europa en un contexto geopolítico marcado por la incertidumbre.
A lo largo de la conversación, el especialista cuestionó el relato triunfalista sobre la evolución de la economía española y defendió la necesidad de impulsar reformas orientadas a la productividad, la inversión y la generación de oportunidades. También advirtió sobre la crisis de acceso a la vivienda, alertó de la fuga de talento joven y expresó su preocupación por algunas tendencias regulatorias y financieras que, a su juicio, condicionarán el futuro económico.
Crecimiento, salarios y empleo
El Gobierno sostiene que España es el motor económico de Europa. ¿Comparte ese diagnóstico?
Es verdad que el Producto Interior Bruto está creciendo, pero también es cierto que España fue la economía que más cayó en 2020. Además, ese crecimiento se explica en buena medida por el aumento de la inmigración, el incremento del gasto público y los fondos europeos. El PIB per cápita lleva prácticamente estancado desde 2019. Por eso existe una diferencia tan grande entre el discurso oficial y lo que perciben los ciudadanos.
Usted ha afirmado que «el Producto Interior Bruto es muy fácil de dopar». ¿A qué se refiere?
A que se puede elevar mediante más deuda, más gasto público o aumentando la población. Pero eso no implica que cada ciudadano produzca más o viva mejor. Los salarios reales han bajado, la inflación acumulada ha superado el 25 % y los precios de los alimentos y la vivienda han subido mucho más. La economía crece, pero no llega a la inmensa mayoría de los ciudadanos.
¿Por qué la productividad sigue siendo uno de los grandes problemas de España?
Porque la productividad no significa trabajar más horas, sino hacer más cosas y de mayor valor añadido con menos recursos. Si la productividad no aumenta, los salarios reales tampoco lo hacen. Sin inversión y sin incentivos al crecimiento empresarial, es muy difícil mejorar el bienestar.
El Gobierno habla de cifras récord de empleo. ¿Qué lectura hace usted?
Hay que distinguir entre afiliaciones y personas empleadas. No es lo mismo. También hay que tener en cuenta el efecto de los fijos discontinuos inactivos, que no computan como desempleados oficiales. A juicio del economista, el paro efectivo apenas ha mejorado y muchas personas siguen dependiendo de subsidios sin aparecer en las estadísticas convencionales.
Empresa, fiscalidad y talento
¿Qué errores detecta en la política fiscal actual?
Se ha orientado a recaudar a toda costa. La fiscalidad sobre la inversión, el ahorro y el empleo es muy elevada. Lo lógico sería expandir las bases imponibles, favorecer que haya más empresas grandes, más rentas altas fruto del crecimiento y más actividad económica.
¿Ha observado cambios positivos en Canarias?
Sí. He percibido un cambio de mentalidad. Cuando la administración actúa como facilitadora y elimina desincentivos, los empresarios reaccionan y aprovechan oportunidades. Canarias tiene potencial en muchos ámbitos más allá del turismo.
¿Qué reformas estructurales necesita España?
Una reforma fiscal orientada al crecimiento, una profunda simplificación administrativa y una Hacienda más facilitadora. Hay que reducir burocracia, eliminar duplicidades y favorecer que las empresas puedan crecer sin miedo a convertirse en objetivos de una presión excesiva.
¿Le preocupa la fuga de talento joven?
Muchísimo. El talento español es extraordinario. Los jóvenes españoles son trabajadores, responsables y muy valorados fuera. El problema es que encuentran más oportunidades en otros países y muchos ya no regresan. Eso supone una pérdida enorme para el país.
Canarias entre turismo y vivienda
Canarias depende en gran medida del turismo. ¿Es sostenible ese modelo?
Lo primero es dejar de demonizar el turismo. El turismo es nuestro petróleo. España tiene una oferta extraordinaria y Canarias también. El problema no es el turismo, sino impedir el desarrollo de otros sectores mediante trabas regulatorias y fiscales.
La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales. ¿Cómo interpreta esta situación?
Es un problema de oferta. Se crean unos 250.000 hogares al año y se construyen menos de 130.000 viviendas. Si no aumentamos la oferta, el problema actual se convertirá en una auténtica debacle.
Según el análisis de Lacalle, insistir en medidas centradas en la intervención sin incrementar el parque residencial disponible puede agravar un problema que ya afecta de forma especial a territorios como Canarias, donde el acceso a una vivienda asequible se ha convertido en una de las principales inquietudes sociales.
Europa y el nuevo orden económico
En su libro aborda el papel de Europa en el nuevo escenario global. ¿Cuál es el principal reto?
Europa tiene enormes fortalezas: capital humano, tejido empresarial, un sistema financiero sólido y el euro. Su gran problema es el exceso de burocracia. Nos hemos acostumbrado a pensar que el mundo iba a imitarnos y eso no ha ocurrido.
También alerta sobre el euro digital. ¿Por qué?
Porque me preocupa el uso del dinero como herramienta de control social. El dinero programable puede abrir la puerta a una centralización excesiva. La tecnología permite avanzar hacia modelos más descentralizados, no necesariamente hacia un mayor control.
¿Qué le diría hoy a un inversor internacional que analiza España?
Que España ofrece excelentes oportunidades, especialmente allí donde las administraciones entienden que la inversión genera progreso y empleo. Hay que valorar el riesgo político y regulatorio, pero también estar preparado para actuar cuando esas condiciones mejoren.
La entrevista finaliza con un mensaje destinado a evitar la complacencia y afrontar los desafíos estructurales que, según Daniel Lacalle, condicionan el futuro económico del país. El economista defendió que España cuenta con talento, capacidad empresarial y recursos suficientes para prosperar si apuesta por políticas que favorezcan la productividad y la inversión. «Tenemos todos los ingredientes para ser una economía global líder. El único problema que tenemos es autoimpuesto», afirmó, dejando una reflexión final sobre la necesidad de aprovechar esas fortalezas antes de que problemas como la vivienda o la pérdida de capital humano terminen por limitar el potencial de crecimiento.