El IES Tablero I Aguañac, en San Bartolomé de Tirajana, ha sido reconocido con la Distinción Valbanera por el trabajo desarrollado en favor de la convivencia, la inclusión y la interculturalidad. Su directora, Jessica Suárez, explicó en el programa Buenos Días a las 8, dirigido por Dulce María Facundo, que por el centro han pasado estudiantes de más de 30 nacionalidades.
La diversidad forma parte de la realidad cotidiana del instituto. El Tablero ha sido durante años un lugar de acogida para personas procedentes de distintos puntos de Canarias y de otros países, una circunstancia ante la que el centro ha apostado por favorecer la integración y el conocimiento de otras realidades entre el alumnado.
Suárez atribuye buena parte de los resultados a los propios jóvenes. «No tienen muchos prejuicios que a veces tenemos los adultos», señaló la directora, quien considera al alumnado protagonista del reconocimiento junto al equipo humano que ha trabajado durante años en los distintos proyectos.
Cuatro líneas de trabajo
El trabajo del instituto se articula alrededor de cuatro iniciativas. Una de ellas es el refuerzo de las clases de español para alumnado extranjero. La llegada de estudiantes con niveles muy diferentes, algunos sin conocimientos del idioma, llevó al centro a reorganizar recursos, ampliar grupos y establecer distintos niveles para facilitar su incorporación a las aulas.
A esta actuación se suma «África, una mirada en positivo», un proyecto de la Consejería de Educación destinado a ofrecer al alumnado una visión del continente africano alejada de los estereotipos asociados solo a la pobreza y las dificultades. El trabajo incluye historias personales, imágenes, documentales y debates.
El tercer eje es «Canarias Convive», programa del Gobierno de Canarias centrado en la convivencia. Incluye situaciones de aprendizaje y actividades dentro y fuera del aula para que quienes llegan de otros lugares conozcan también el patrimonio y compartan experiencias con el resto del alumnado.
La cuarta iniciativa trasciende el ámbito académico. La comunidad educativa creó la Asociación AK WANAK para ofrecer acompañamiento emocional, asesoramiento legal y, cuando resulta necesario, ayuda económica. En ella colaboran docentes, familias, personas del entorno y miembros de otros centros educativos.
Historias detrás de las aulas
La Distinción Valbanera sorprendió al equipo directivo porque, según Suárez, reconoce un trabajo que «va mucho más allá del currículo, mucho más allá de lo académico». La directora asegura que la labor se desarrolló sin pensar en obtener un premio y con el propósito de ayudar a jóvenes que necesitaban apoyo.
Tras ese trabajo existen historias de estudiantes que llegaron sin hablar español y afrontaron situaciones personales complejas. Algunos consiguieron aprender el idioma, integrarse, terminar su formación y encontrar un empleo. Suárez destacó también el caso de una joven que cursa su segundo año de Medicina en Gambia gracias al apoyo económico conseguido para hacer posibles sus estudios.
Nuevas colaboraciones
La distinción está dando mayor visibilidad a la experiencia del instituto. Suárez explicó que varias entidades han contactado con el centro, mientras se preparan futuras colaboraciones y actividades para extender el trabajo desarrollado en materia de integración e interculturalidad.
«Nuestro propósito es ayudar a otras personas para que esas personas ayuden a otras y crear una cadena», resumió la directora. El objetivo pasa ahora por tender puentes con otros centros y colectivos para compartir experiencias y ampliar la colaboración.
El instituto cuenta este curso con 67 profesores, según indicó Suárez, quien destacó la implicación del claustro, las familias y el alumnado. La directora reivindicó además la educación como «la base de la sociedad» y defendió la creación de alianzas entre familias, centros educativos, universidades y entidades públicas y privadas para avanzar desde el trabajo conjunto.