El Hierro hace de la baja masificación su apuesta turística

La isla gana visitantes durante todo el año gracias a la conectividad, mientras pequeños alojamientos favorecen un gasto más repartido.

Economía

Compartir


El crecimiento turístico de El Hierro está tomando una dirección propia dentro de Canarias. Frente a los modelos asociados a grandes complejos alojativos y una elevada concentración de visitantes, la isla busca convertir su menor escala en una ventaja económica. Naturaleza, pequeños alojamientos, comercio local, gastronomía y mejores conexiones conforman un modelo en el que el aumento de viajeros pretende repercutir en el conjunto del territorio.

 

Así lo expuso Davinia Suárez, consejera de Turismo, Transporte y Comunicaciones del Cabildo de El Hierro, durante una entrevista en Buenos Días a las 8, dirigido por Dulce María Facundo en Radio Las Palmas. Suárez cifró en cerca de un 40 % el crecimiento del turismo y destacó un fenómeno que extiende la actividad más allá de los periodos vacacionales, con escapadas de visitantes canarios entre el jueves o viernes y el domingo.

 

La consejera señaló que durante el último año se contabilizaron alrededor de 400.000 pasajeros, aunque precisó que no todos pueden considerarse turistas, puesto que los residentes también necesitan desplazarse a otras islas. El mercado canario continúa teniendo un peso destacado, junto al peninsular y un segmento internacional que también ha crecido.

 

Un gasto más repartido

 

Una de las particularidades del modelo herreño reside en su estructura alojativa. Según los datos aportados por Suárez, más del 80 % de la oferta corresponde a viviendas vacacionales y casas rurales, una configuración que favorece que buena parte del consumo del visitante se produzca fuera del establecimiento.

 

La consejera calcula que los turistas pasan una media de ocho o nueve horas al día fuera de sus alojamientos, recorriendo espacios naturales, utilizando servicios o consumiendo en restaurantes, supermercados y comercios. Ese comportamiento permite que parte del impacto económico alcance a diferentes actividades y no quede concentrado en el alojamiento.

 

El desafío está en crecer sin perder aquello que constituye el principal argumento turístico de El Hierro. Suárez reivindica una oferta alejada de la masificación, basada en piscinas naturales, senderismo, buceo, ciclismo y otras actividades vinculadas al territorio.

 

A esos recursos se suman espacios como el Árbol Santo Garoé, el Ecomuseo de Guinea y el Lagartario, además del parque astronómico de El Julan, que incorpora la observación solar y nocturna a la oferta insular.

 

Conectividad para crecer

 

La mejora del transporte aparece como una condición necesaria para sostener esta evolución. Suárez aseguró que El Hierro fue la isla que más creció en plazas aéreas durante el primer semestre y destacó el refuerzo de los enlaces con Gran Canaria.

 

Según explicó, la isla dispone de doble vuelo con Gran Canaria cinco días por semana, frente a los tres anteriores, mientras Tenerife Norte mantiene un mayor volumen de conexiones. En una infraestructura de capacidad limitada, cada incremento de frecuencias amplía las posibilidades de llegada de visitantes.

 

El transporte marítimo conserva un peso aún mayor. En los meses estivales de más movimiento, Suárez situó en torno a 32.000 las entradas mensuales por barco, frente a unas 16.000 por vía aérea. La consejera vincula la mejora de la conectividad con el crecimiento del número de empresas y establecimientos alojativos.

 

El producto local suma

 

La estrategia encuentra otro apoyo en la gastronomía y la producción insular. Piña tropical, quesos, quesadillas, mangos, aguacates, mieles y aceite de oliva forman parte de una oferta que permite incorporar el producto herreño a la experiencia y al gasto turístico.

 

La entrada en Saborea España bajo la marca Saborea El Hierro refuerza esa línea. La isla desarrolla además propuestas agroturísticas y enoturísticas, mientras sus 14 bodegas vinculadas a la Denominación de Origen amplían la conexión entre turismo, sector primario y gastronomía.

 

El crecimiento turístico no se mide solo por el número de visitantes, sino también por la capacidad de generar actividad económica dentro de la isla. El modelo descrito por Suárez busca que el viajero salga del alojamiento, recorra el territorio y distribuya su gasto entre los negocios y servicios locales.

 

Al mismo tiempo, El Hierro intenta preservar la tranquilidad que constituye una parte esencial de su atractivo. Suárez resume esa propuesta con una frase que atraviesa buena parte de su intervención, «El Hierro es el lugar perfecto para resetear». Crecer sin perder esa capacidad de desconexión aparece como uno de los principales equilibrios del futuro turístico de la isla.