Canarias afronta el reto de garantizar el suministro durante la transición energética

Gran Canaria necesita 138 MW de respaldo mientras avanzan Chira-Soria, la geotermia y los proyectos de eólica marina.

Economía

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Canarias afronta el desafío de transformar su modelo energético sin comprometer la seguridad del suministro eléctrico. El Archipiélago avanza hacia un sistema con mayor presencia de fuentes renovables y capacidad de almacenamiento, pero necesita mantener e incorporar generación convencional de respaldo mientras las nuevas infraestructuras adquieren peso suficiente para responder a la demanda.

 

Así lo explicó Alberto Hernández, director general de Energía del Gobierno de Canarias, durante su intervención en Buenos Días a las 8, programa dirigido por Dulce María Facundo en Radio Las Palmas. Hernández describió el paso desde un modelo basado en grandes centrales de generación convencional hacia otro distribuido en el que la energía eólica y solar ganarán protagonismo.

 

El problema inmediato reside en que algunas infraestructuras han alcanzado el final de su vida útil y han sido dadas de baja. Según Hernández, Red Eléctrica de España ha puesto de manifiesto que con los equipos instalados no se puede garantizar el suministro, una situación que llevó a declarar la emergencia energética el 2 de octubre de 2023.

 

138 MW de respaldo

 

La situación adquiere especial relevancia en Gran Canaria. Hernández señaló que la isla necesita 138 megavatios de generación de emergencia, frente a los aproximadamente 500 o 550 MW que, según expuso, puede consumir durante el verano.

 

Para responder a esa necesidad se han promovido dos instalaciones en la zona de El Goro, en fase de autorización. Estas soluciones terrestres, sin embargo, no alcanzarían por sí solas toda la potencia requerida.

 

En ese escenario aparece la posibilidad de recurrir a un barco generador de carácter provisional. Hernández insistió en que se plantea como «último recurso» y no como una instalación destinada a producir electricidad de forma continua. Su función sería aportar generación cuando las demás alternativas no pudieran responder ante una incidencia.

 

El director general defendió también la renovación de los equipos de las centrales eléctricas y señaló que se ha conseguido desbloquear un proceso que llevaba más de trece años paralizado. Según Hernández, se trabaja ahora en un segundo concurso para continuar con la renovación de las instalaciones.

 

Chira-Soria como batería

 

La generación convencional de emergencia representa una solución de respaldo dentro de una transformación más amplia. El objetivo pasa por incorporar más renovables y disponer de capacidad para almacenar la electricidad generada cuando la producción eólica o solar supera las necesidades del sistema.

 

En Gran Canaria, Hernández situó Chira-Soria como una de las grandes piezas de ese modelo. Explicó el salto hidroeléctrico como una batería a gran escala: los excedentes de energía permitirán bombear agua desde el embalse de Soria hasta Chira y, cuando aumente la demanda, el recorrido se invertirá para turbinar el agua y producir electricidad.

 

A ello se sumarán baterías vinculadas a instalaciones existentes y, en el futuro, distribuidas por el territorio. Su función será almacenar excedentes renovables y devolver esa energía al sistema cuando sea necesaria.

 

Geotermia bajo investigación

 

Otro de los frentes abiertos es la geotermia. Hernández recordó que Canarias se encuentra todavía en una fase de investigación para determinar si existe recurso aprovechable, dónde se localiza y en qué cantidad.

 

Los proyectos en Gran Canaria, Tenerife y La Palma contemplan sondeos que pueden alcanzar los tres kilómetros de profundidad. El objetivo es comprobar la existencia conjunta de calor y agua que permita utilizar este recurso para producir electricidad. «Ojalá existiese geotermia y la podamos utilizar», manifestó.

 

Eólica marina

 

El Gobierno canario también apuesta por que el Archipiélago sea el primer territorio de España donde se desarrolle la eólica marina. Hernández advirtió, no obstante, de que los plazos serán largos: desde la convocatoria de un concurso podrían transcurrir entre siete y nueve años hasta disponer de un parque instalado.

 

El salto en capacidad sería relevante. Según los datos aportados durante la entrevista, un parque pequeño compuesto por cinco aerogeneradores podría alcanzar unos 200 MW, frente a los alrededor de 400 MW renovables que Hernández situó como potencia instalada en Canarias.

 

La transformación incorpora además la futura central hidroeléctrica de Güímar, en Tenerife, con una inversión que el director general cifra por encima de los 1.000 millones de euros, y la simplificación administrativa para instalar placas solares en cubiertas mediante una comunicación previa al ayuntamiento.

 

El reto energético se desarrolla así en dos tiempos: garantizar ahora suficiente respaldo para proteger el suministro y construir las infraestructuras que permitan reducir la dependencia de la generación convencional. Hernández resumió ese horizonte asegurando que Canarias está «mucho mejor preparada que ayer y mañana lo estará aún más».


 

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