José Miguel Álamo afronta la presidencia del Cajasiete Gran Canaria con una idea alejada de grandes revoluciones. El nuevo máximo responsable de la entidad apuesta por generar las condiciones necesarias para que la estructura deportiva pueda desarrollar su trabajo y concentra los esfuerzos en el objetivo de regresar a la Liga Endesa.
«No hay que llegar para inventar la pólvora», señaló Álamo tras ser anunciado como presidente. Su planteamiento pasa por «crear buenos contextos» y afrontar esta nueva etapa desde la «seriedad, rigor y humildad», sin perder de vista el reto deportivo que tiene por delante el conjunto grancanario.
Trabajo en equipo
El nuevo presidente reconoce que su función no será intervenir en todos los ámbitos de la entidad, sino apoyarse en quienes cuentan con los conocimientos específicos para desarrollar cada cometido. «No queda otra que trabajar en equipo y con consenso», aseguró antes de admitir que no es «el mayor especialista de baloncesto».
Álamo defiende así una gestión basada en la confianza en los profesionales del club. «Se trata de trabajar con consenso, humildad, absoluta honestidad y dejando trabajar con creencia en la gente que sabe», explicó.
Su llegada a la presidencia comenzó a tomar forma durante el pleno del Cabildo de Gran Canaria del pasado 31 de julio. Según relató, el presidente de la institución insular, Antonio Morales, le trasladó entonces la «clara apuesta» por su nombre y ambas partes quedaron emplazadas a cerrar el acuerdo durante septiembre.
Un cargo sin remuneración
Álamo desempeñará la presidencia sin recibir remuneración, una decisión adoptada por voluntad propia. El nuevo responsable del Cajasiete Gran Canaria explicó que cuenta con su sueldo como funcionario de carrera en la universidad y considera esta etapa una oportunidad para contribuir al proyecto deportivo de la isla.
«Es un momento importante de simplemente venir a arrimar al hombro», afirmó. También recordó sus orígenes en el barrio de Cruz de Piedra, en Las Palmas, y agradeció la confianza depositada en él para asumir «un reto de estas características» y continuar sirviendo a Gran Canaria desde el ámbito deportivo.
La respuesta de la afición
Uno de los primeros datos que Álamo ha destacado es la acogida de la campaña de abonados. Más de 5.000 personas se habían sumado a la entidad en apenas dos semanas, una cifra que el presidente interpreta como una muestra de la capacidad de movilización del club.
El dirigente puso en valor «la ilusión y la grandeza» que transmite esta nueva etapa y subrayó la relevancia de alcanzar esos registros. «Podemos contar con los dedos de una mano los clubes que pueden conseguir esa cifra. Ese es el camino», concluyó.